MIENTRAS CHILE PROYECTA USD 6.000 MILLONES EN INVERSIONES EN CARBONO, ARGENTINA SIGUE DEJANDO PASAR LAS OPORTUNIDADES

La Mesa Argentina de Carbono advierte que la demora en implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París está dejando al país en desventaja frente a sus vecinos. Chile avanza con acuerdos internacionales y proyectos autorizados; Perú desarrolla nuevas oportunidades de financiamiento y compradores globales comienzan a priorizar mercados con reglas claras. Argentina tiene potencial para generar inversiones y divisas en exportaciones de créditos de carbono, pero todavía carece de las herramientas necesarias para competir plenamente en ese mercado.

Buenos Aires, octubre de 2026. Mientras distintos países de América Latina avanzan en la implementación de mecanismos para atraer inversiones y exportar créditos de carbono, Argentina continúa demorando decisiones regulatorias fundamentales para acceder a una oportunidad económica que ya comienza a materializarse en la región. La advertencia surge de la Mesa Argentina de Carbono (MAC), luego de su participación en la Medellín Climate Week 2026, realizada en Colombia, y ante los nuevos anuncios de inversiones y acuerdos internacionales vinculados al Artículo 6 del Acuerdo de París.

El contraste regional es cada vez más evidente. Chile proyecta atraer alrededor de USD 6.000 millones en inversiones vinculadas al Artículo 6 durante los próximos años, según estimaciones de su Ministerio del Medio Ambiente difundidas recientemente durante el Chile Carbon Forum. Perú, por su parte, continúa avanzando en autorizaciones y proyectos orientados a captar financiamiento internacional. Argentina, en cambio, todavía no registra acuerdos bilaterales de cooperación ni transferencias internacionales de resultados de mitigación bajo el mecanismo del Artículo 6.2.

La consecuencia no es solamente ambiental. También es económica: proyectos que podrían desarrollarse en territorio argentino, generar empleo, movilizar inversiones y aportar divisas encuentran dificultades para acceder a compradores internacionales que requieren autorizaciones y condiciones regulatorias específicas que otros países ya tienen.

CHILE AVANZA: DE LOS ACUERDOS A LOS PROYECTOS

Chile se consolida como uno de los países más activos de América Latina en la implementación del Artículo 6. El país ya cuenta con acuerdos de cooperación con Suiza, Japón y Singapur, y avanza en su puesta en funcionamiento para facilitar inversiones y transferencias internacionales de resultados de mitigación. En octubre, Chile y Japón aprobaron nuevas reglas y directrices para su mecanismo bilateral de créditos de carbono. El país también desarrolla una cartera de proyectos que incluye movilidad eléctrica, almacenamiento de energía, sustitución de combustibles, biogás y otras tecnologías de reducción de emisiones.

Según información difundida por Carbon Pulse, Chile prevé alcanzar alrededor de 17 o 18 cartas de autorización para proyectos del Artículo 6 hacia fines de 2026. La proyección de USD 6.000 millones corresponde al potencial de inversiones futuras asociado a este mercado y no a fondos ya desembolsados. La diferencia con Argentina no radica necesariamente en disponer de mejores recursos naturales o mayor capacidad tecnológica, sino en haber avanzado en las condiciones institucionales que permiten conectar proyectos locales con financiamiento y compradores internacionales.

PERÚ TAMBIÉN SE MUEVE: BOSQUES, NATURALEZA Y FINANCIAMIENTO

Perú constituye otro ejemplo de la transformación regional. Con una trayectoria importante en proyectos forestales y de conservación, particularmente en la Amazonía, el país trabaja para ampliar su participación en los mecanismos internacionales de carbono. En abril, durante el encuentro regional Implementando el Artículo 6 en LATAM, organizado por la Red Carbono LATAM con participación de la MAC, representantes peruanos destacaron la identificación de 66 medidas de mitigación y el desarrollo de herramientas institucionales para escalar proyectos.

Los avances continuaron durante el año. De acuerdo con información difundida en octubre, Perú ya emitió una carta de autorización en el marco del acuerdo bilateral con Suiza, y prevé otras once en el marco de acuerdos con Suiza y Singapur, lo que permitiría inversiones e ingresos similares al caso chileno. En este escenario, los proyectos basados en la naturaleza adquieren particular relevancia, ya que permiten vincular la conservación de ecosistemas, el desarrollo territorial y la reducción de emisiones con la demanda internacional de créditos de carbono.

LOS COMPRADORES INTERNACIONALES YA ESTÁN ELIGIENDO DÓNDE INVERTIR

El avance de los mercados internacionales no depende únicamente de los países que ofrecen créditos de carbono. También responde a una demanda creciente de empresas que necesitan acceder a unidades elegibles para cumplir compromisos y obligaciones ambientales. Un ejemplo es el sector aerocomercial, a través de CORSIA, el esquema internacional de compensación y reducción de emisiones de carbono de la aviación.

En octubre, información publicada por Carbon Pulse reveló que una importante aerolínea latinoamericana y una compañía regional de infraestructura eléctrica preparan una alianza destinada a financiar proyectos de carbono en distintos países de América Latina.

Entre los mercados que concentran inicialmente su interés aparecen Chile, Colombia, Perú y Brasil. La misma publicación dio cuenta de conversaciones previas para adquirir créditos de carbono de un proyecto argentino y señaló que la falta de avances nacionales en la implementación del Artículo 6 había desalentado el interés inversor.

El episodio ilustra un problema que trasciende a una operación particular: cuando los compradores internacionales necesitan certezas sobre autorizaciones, plazos y condiciones para utilizar los créditos, la demora regulatoria puede inclinar sus decisiones hacia otros países. No significa que Argentina haya perdido automáticamente todas sus posibilidades de comercialización, pero sí que enfrenta una desventaja competitiva concreta frente a jurisdicciones que ya ofrecen procedimientos más definidos.

¿QUÉ ES EL ARTÍCULO 6 Y POR QUÉ IMPORTA PARA LA ECONOMÍA ARGENTINA?

El Artículo 6 del Acuerdo de París establece mecanismos de cooperación entre países para alcanzar sus objetivos climáticos. En particular, su apartado 6.2 permite transferir internacionalmente resultados de reducción o remoción de emisiones, bajo reglas que buscan garantizar la integridad ambiental y evitar que una misma reducción sea contabilizada dos veces. Para que estas operaciones puedan desarrollarse, los países necesitan establecer procedimientos de autorización, registro, seguimiento y contabilidad de los resultados transferidos.

Su implementación puede abrir oportunidades para proyectos vinculados con energías renovables, eficiencia energética, gestión de residuos, agricultura, ganadería, forestación, conservación de bosques y otras actividades capaces de demostrar reducciones o remociones verificables de emisiones. Además, el acceso a determinados mercados internacionales puede mejorar las condiciones económicas de los proyectos. En abril, la MAC ya había advertido que, según el tipo de operación y las condiciones del mercado, los créditos comercializados bajo mecanismos del Artículo 6 podían alcanzar precios entre dos y cinco veces superiores a los observados en determinados segmentos del mercado voluntario. Esta diferencia puede resultar decisiva para financiar iniciativas que, de otro modo, tendrían dificultades para desarrollarse.

ARGENTINA: EL POTENCIAL EXISTE, PERO NO ALCANZA

Argentina dispone de condiciones naturales, productivas y tecnológicas para participar de manera competitiva en los mercados internacionales de carbono. Según estimaciones del Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería, difundidas previamente por la MAC, el país tendría potencial para generar al menos 131,4 millones de créditos de carbono anuales, con ingresos por exportaciones estimados entre USD 1.400 y USD 3.900 millones. Se trata de estimaciones de potencial, sujetas al desarrollo efectivo de proyectos, su certificación, la demanda internacional, los precios y las condiciones regulatorias. Sin embargo, la disponibilidad de recursos no garantiza por sí sola el acceso a estos mercados. Para aprovecharlos resulta necesario avanzar en reglas claras que permitan autorizar operaciones internacionales, definir responsabilidades, garantizar transparencia y brindar previsibilidad a quienes desarrollan y financian proyectos. También es indispensable compatibilizar las exportaciones de resultados de mitigación con los compromisos climáticos asumidos por el país. La Argentina ya cuenta con experiencias de proyectos certificados y con capacidades técnicas desarrolladas en distintos sectores. El desafío pendiente es transformar ese potencial en una política que facilite su integración a los mercados internacionales.

El 8 de septiembre pasado, las comisiones técnicas del Senado de la Nación, aprobaron un proyecto de ley que permitiría a la Argentina acceder a dichos mercados internacionales, pero hasta el momento no fue tratado en recinto por los senadores. Es necesario que el proyecto de ley sea puesto en agenda para su tratamiento en el Senado de la Nación para que el país de un paso importante en presentarse como un país competitivo en la región.  

DE MEDELLÍN A LA ARGENTINA: UNA DISCUSIÓN QUE YA ES ECONÓMICA

La participación de la Mesa Argentina de Carbono en la Medellín Climate Week 2026 permitió intercambiar experiencias con referentes de asociaciones de Brasil, Chile, México y Colombia, analizar avances regulatorios y conocer de primera mano los desafíos que enfrentan los distintos países. Uno de los principales aprendizajes del encuentro fue que la región no avanza de manera uniforme: mientras algunas naciones ya están autorizando proyectos y desarrollando acuerdos internacionales, otras continúan construyendo sus marcos institucionales. Para la MAC, esta diferencia representa una señal de alerta. El mercado internacional de carbono no espera a que todos los países estén preparados al mismo tiempo. Los proyectos necesitan financiamiento, los compradores buscan previsibilidad y las inversiones tienden a dirigirse hacia aquellos des tinos capaces de ofrecer condiciones para concretar operaciones.

En este contexto, la discusión sobre el Artículo 6 dejó de ser exclusivamente una cuestión de política climática: también es una discusión sobre competitividad, inversión, desarrollo federal y generación de divisas. Argentina tiene recursos, proyectos y conocimiento técnico. Lo que necesita es acelerar las decisiones que permitan convertir esas capacidades en oportunidades económicas concretas. Porque mientras el país continúa definiendo cómo participar, otros ya están construyendo los mecanismos para atraer las inversiones.

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